Tus manos nos dan sustento.
Tu corazón un hogar.
Eres digna de amor y respeto.
Posees paisajes exóticos,
que irradian tu mayor belleza.
Te aprecian algunos pocos
que con ternura te protegen.
¡Maldito el hombre!
que te hiere sin cesar.
No saben que borrarnos puedes
si de verdad quisieres.
Tu amor es muy grande,
pero también tu furia.
Lo mereces todo
sin dar nada a cambio.
Zamora, Isaac. 2010

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